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Tema: La importancia de los niños dentro de la iglesia

8 de noviembre de 2009 , Posted by a L e X at 11/08/2009 02:52:00 p. m.


“Dejen a los niños venir a mí”, dijo el Maestro hace algún tiempo. Sin embargo, en la iglesia de hoy, parecen condenados al depósito (llámese escuela dominical o el nombre que le pongan) donde se los deja para que permitan a sus mayores escuchar el sermón o cantar alabanzas.

La importancia de crear un programa para que los niños no sean un bonito adorno en las iglesias es algo que mantiene preocupadas a muchas personas que encaran la tarea con los infantes pensando en ellos no como el futuro (muy lejano) de la iglesia, sino como el presente. La artista infantil Karina, quien además de su veta musical ejerce la docencia desde hace más de 10 años, habla en esta nota sobre la importancia del niño dentro de la iglesia.

La iglesia como destino de emergencia

“La infancia es la primera etapa del crecimiento y se extiende desde los primeros días de vida hasta los 12 años aproximadamente. Durante ese tiempo el ser humano crece y sus órganos se desarrollan, aprende a caminar, hablar, leer y a vivir con los demás”, comienza a hablar Karina, como para ponernos en situación.

“Este período de crecimiento requiere de una alimentación equilibrada. La desnutrición, o alimentación insuficiente, frena el crecimiento. Sin embargo la nutrición no es lo único necesario para que un niño se desarrolle, también es esencial que tenga mucho amor y una buena relación con los demás. Aquí juega un papel fundamental el contacto físico y emocional brindado por mamá y papá. Durante la infancia, el cuerpo desarrolla progresivamente sus capacidades para volverse cada vez más autónomo. Es la edad del aprendizaje. Ellos necesitan ser protegidos”.


Las diferentes problemáticas a las que se enfrentan los niños a temprana edad los depositan en diferentes ámbitos que actúan como paraderos emergentes. Grupos de amigos, clubes, pandillas, iglesia… son algunas sociedades a las que ellos llegan en ese escape de los disturbios caseros, disfunciones familiares y descuidos paternos. “Durante muchos años ejercí mi profesión”, destaca Karina. “Siendo docente del nivel inicial me dediqué al trabajo con los niños y con el correr de los años pude ver cómo el porcentaje de niños con problemas de conducta, y falta de atención ha ido creciendo considerablemente sin distinción de clase social. Frente a esta realidad la Iglesia, que es nada más ni nada menos que el cuerpo de Cristo, no sólo debe recordar, sino poner en funcionamiento las palabras de Jesús: “Dejen a los niños venir a mí y no se lo impidan, porque de ellos es el reino de los cielos” (Mateo 19:14).

Los niños primero

“La Iglesia debe elaborar un programa para chicos para los 365 días del año y no sólo recordarlos durante el festejo del día del niño o para una fecha especial. La Iglesia son los pies de Jesús y tiene la responsabilidad de llevar las buenas nuevas en una forma sencilla y dinámica a todos los niños del mundo para que puedan disfrutar de los beneficios del reino y recibir no sólo perdón de pecados, sino contención espiritual a través de la familia de Dios. La Iglesia son las manos, los brazos de Jesús y debe suplir no sólo las necesidades físicas (alimento, vestido, vivienda…), sino ayudar a sanar sus corazones quebrantados.


La Iglesia son los oídos de Jesús y debe dedicar tiempo para escucharlos, para aconsejarlos y enseñarles la vida práctica de Jesús.

La Iglesia son los latidos del corazón de Dios!!!! Es de suma importancia trabajar con ellos ya que todo lo que sembremos quedará grabado en sus corazones y cuando sean grandes no se apartarán de este camino (Proverbios 22:6). Además, es importante invertir tiempo en un niño, porque a través de él podemos ganar a una familia”.

Pero para que no quede en la teoría, he aquí una serie de ideas. Entre los diferentes programas para acercar a otros niños a las enseñanzas de Jesús se podrían incluir estas propuestas:

Club Bíblico de Vacaciones de Verano, en donde se realicen actividades recreativas, fuera de la rutina de la escuela dominical, y en donde reciban una enseñanza espiritual. Se pueden realizar talleres de teatro, coreografías, banderas y cintas para expresión corporal etc.

Matinée del sábado, invitando a los niños y a la familia a disfrutar de una película infantil de actualidad y realizar un debate finalizada la misma.


Concurso de arte o concurso de manchas, en donde el ganador tendrá que venir a buscar su premio acompañado de un adulto en el horario de la escuela dominical.

Casting de voces de niños, para formar un coro que cantará villancicos para Navidad, no solo dentro de la Iglesia, sino en plazas y otros lugares.

Todas estas opciones apuntan a un primer acercamiento del niño para dar lugar a que los líderes realicen el seguimiento de cada uno de ellos invitándolos a participar de otras dinámicas y de esta manera ganar no solo a los niños, sino a los adultos quienes serán los que los acompañen. Una vez que son parte de la familia de Dios deben recibir un programa de crecimiento espiritual, profundizando en la Palabra de Dios y a la vez se les puede ofrecer diferentes posibilidades de conocer otras realidades fuera de la Iglesia como por ejemplo visitando un hogar de niños.

Canales de bendición para el resto de la familia

Gracias al ministerio evangelístico infantil que Karina desarrolla mediante los musicales, pudo ver muchos testimonios de familias enteras recibiendo a Jesús en el corazón simplemente por acompañar a un niño. Esto es algo frecuente en iglesias que destinan tiempo especial para niños con diversas actividades de contención, no solo recreativa, sino también espiritual.

“Conozco una niña que luego del musical pidió a su mamá comprar una Biblia”, cuenta Karina. “A los pocos días le pidió a sus padres poder leerla juntos. También comenzaron a agradecer a Dios en el momento de compartir los alimentos y hoy están asistiendo en familia a la iglesia en la cual me congrego. ¡Eso es maravilloso!”.

Los niños no son la Iglesia del mañana, sino la Iglesia de hoy. Existen congregaciones que dan mayor participación, aún dentro de los cultos, al ministerio de niños, y también se los incentiva a descubrir sus talentos, sus dones. Esto es muy importante ya que el niño, de esta forma, se siente también parte del Cuerpo de Cristo, así como sus padres y mayores.

Debemos recordar que Jesús puso una mirada especial en los niños ya que tomó a uno de ellos como ejemplo y les dijo: “Si no se hacen como un niño no podrán entrar en el Reino de los cielos”. Nuestra sociedad que se caracteriza por la incredulidad, la indiferencia y el desaliento, necesita ser sacudida y transformada por la fe pura, no fingida. La fe de un niño que todo lo cree, y todo lo espera. Es nuestra responsabilidad como Iglesia invertir recursos en nuestros niños para que esto suceda.

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